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1 de marzo de 2018

  • 1.3.18
Es algo arriesgado escribir sobre noticias delicadas cuando están en plena efervescencia. Hacerlo en caliente puede ocasionar pifias y visión sesgada. Los rescoldos del tema de esta semana aun queman. He investigado buscando la mayor objetividad y huyendo de medias mentiras y verdades a medias. El tema es muy serio como para dejarlo dormir.



El terremoto que devastó Haití en 2010 sigue coleando a fecha de hoy por múltiples y variadas razones. Recordemos que la catástrofe dejó más de 300.000 muertos y un país destruido. Con los datos aparecidos a lo largo del pasado mes surgen los cascotes de alguna que otra felonía comprobada y que va más allá de dicho terremoto.

El melón del escándalo está abierto. Las ONG como vía de la solidaridad humana están de plena actualidad y no para bien. El mes de febrero ha dado vueltas y contravueltas a la información que ha aparecido en relación con las mismas. Los escándalos han saltado como ranas sedientas a la búsqueda de un charco.

Oxfam ha acaparado titulares de todos los colores. El motivo ha sido la confirmación de la expulsión en 2011 de seis altos cargos por organizar “orgías dignas de Calígula con prostitutas, algunas de las cuales posiblemente podrían haber sido menores de edad”, según dice la prensa. Tales sucesos se mantenían guardados pese al tiempo trascurrido. ¿Calladito se está más guapo?

El asunto Oxfam canta lo suficiente. A él se han ido añadiendo Médicos Sin Fronteras, Save the Children, Christian Aid o la Cruz Roja británica, que también han registrado casos de abusos o, si lo prefieren, de mala praxis. Para sorpresa del personal, algunas de estas organizaciones son de renombrado caché y parece que juegan al escondite.

De entrada, enerva la declaración de un responsable de Oxfam en el Reino Unido que se descuelga dolido porque las críticas recibidas por haber montado unas bacanales puteras son “desproporcionadas”. Viene a decir que en todas las organizaciones hay chanchullos y lo está pagando Oxfam.

Habría que decirle que gracias a la metedura de pata de Oxfam hace ya algunos años, han salido a la luz otras tantas irregularidades. Habría que añadir que si espinoso es el desvío de dinero más aun lo es el uso y abuso de las personas a las que hay que ayudar.

Que otros sean inmorales no limpia el mal propio. Esta conducta es condenable y exige castigo. La excusa solo es “un motivo o un pretexto que se invoca para eludir una obligación o disculpar una omisión” (sic). Por si no queda claro, estamos hablando de “satisfacción viciosa de apetitos o pasiones desenfrenadas” (sic) que es como se define el vocablo “orgía”.

Regreso al terremoto de Haití. Por aquellas fechas escribí sobre el tema del voluntariado y las ONG. Fue a raíz del escándalo surgido en Valencia, donde los fondos destinados a ayudas para construir el demolido hospital se difuminaron en el aire o en la cueva de “Ali Babá y los cuarenta ladrones”.

En la lista de ONG con las manos manchadas de mierda hay algunas que tenían buen renombre en el mundo de la solidaridad con el prójimo, en la parcela de la ayuda a los demás. No me vale aquello de “por un gato que maté, matagatos me llamaron”. Creo que hay más basura de la que podríamos imaginar.

Conductas cuasi delictivas por parte de algunas de dichas organizaciones; contratación de prostitutas para pasatiempos después de la jornada supuestamente solidaria; casos de acoso sexual y/o abusos varios, dentro de las mismas, han enrarecido la solidaridad.

El escándalo está servido. Y afecta a las personas que trabajan en dichas organizaciones o cooperan con ellas. Ni que decir tiene que el tema de los fondos que manejan, así como su uso-abuso también está en entredicho.

Ofrezco dos interesantes vídeos que hablan, con mayor o menor equidad, de este tema. Son datos publicados en Francia que creo fueron retransmitidos por La 2 de TVE  antes de saltar la liebre. ¿Ciertos? ¿Inciertos? ¿Tendenciosos? La capacidad de análisis de cada lector es la que puede decidir en un sentido u otro.





La maldad es más dañina cuando las orgías se celebran abusando de la necesidad de personas ya masacradas por las circunstancias y, sobre todo, cuando cualquier tipo de bacanal se lleva a término con el dinero destinado para ayudar a que dichas personas sobrevivan.

Hay una razón aun más poderosa, al menos para mí, consistente en abusar de los más débiles basándose en la supremacía moral que confiere el hecho de ser miembro de la organización que debe ayudar. Dicho en otros términos: tú necesitas ayuda, me ofreces a cambio tus favores y yo lo tendré en cuenta. ¿De qué hablamos? Opresión emocional, chantaje moral, abuso de poder…

Dichas organizaciones no dependen de ningún gobierno, aunque malas lenguas dicen que trabajan de tapadillo para alguno de ellos; tampoco tienen interés lucrativo, eso se dice, y su labor es totalmente altruista. Pero –siempre hay pegas– de cuando en cuando saltan liebres malévolas cargadas de escándalo por una razón u otra, que manchan el trabajo y la misión desinteresada y dadivosa de las asociaciones que trabajan en pro de sectores desfavorecidos.

Hablar de ONG obliga a hacer referencia a personas que trabajan en ellas. Posiblemente el vocablo "voluntariado" nunca ha estado tan en boga como ahora, tanto en su condición positiva, refrendado por la labor realizada por un ejército de buena gente desde distintas plataformas, como rechazada, en su cara negativa, por las “cabronadas” llevadas a cabo por cínicos depredadores que no tienen empacho en usar en beneficio propio y no para lo que fueron licitados, los fondos destinados a ayudas concretas.

Las personas que trabajan de voluntarias en dichas organizaciones pueden presentar al menos las siguientes característica: creen en la ayuda a los desfavorecidos y dan el callo en el tema; otros trabajan en ello como asalariados; y algunos puede que (afirmación dura por mi parte) esperen poder medrar y chupar por aquello de que en este tipo de organizaciones el dinero no es de nadie y es de todos.

Existen unas 1.300 ONG directamente asociadas a la ONU. En la Unión Europea hay unas 200 que están relacionadas con ella. Un titular calentito: “Intercambio de ayuda humanitaria por sexo en Siria: la ONU lo sabía y no hizo nada”. La información es de El Confidencial del pasado 27 de febrero de 2018.

Una pega y grande: ¿eres consciente de chanchullos dentro de la organización? Hay que denunciar con pruebas, con datos, cueste lo que cueste. Hay que tener un par de cojones o un par de ovarios bien puestos para matar la gallina de los huevos de oro.

Caso contrario nos podemos encontrar con el pastel (entiéndase mierda) que en estos momentos pone en tela de juicio la labor de la solidaridad. Su misión es ayudar allí donde a veces no pueden llegar las organizaciones oficiales y deben estar controladas y sobre todo su limpieza de actuación debe ser ejemplar, caso contrario carecen de finalidad.

La Fundación Lealtad ha analizado más de un centenar de ONG, y menos de la mitad de ellas cumplen con los requisitos de transparencia. Para más enjundia, algunas de sonado renombre ni se dejan auditar. Según datos, bastantes de ellas cumplen con los requisitos exigidos; otras, por desgracia, se pasan de castaño oscuro.

PEPE CANTILLO

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