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Críticas en Montilla-Moriles por la baja participación de bodegas en la Cata del Vino

La baja participación de bodegas en la cuadragésima edición de la Cata del Vino Montilla-Moriles —que comenzó ayer en la Avenida del Alcázar de Córdoba y se prolongará hasta este próximo domingo— ha suscitado las críticas de la Asociación Cultural Vino en Rama, del Colectivo VitiVinum y de la Asociación de Bodegas de Moriles, que han denunciado la ausencia de lagares o cooperativas de Moriles, en una edición que reúne solo a diez bodegas y cinco establecimientos de restauración.


El posicionamiento de estos tres colectivos quedó recogido en un comunicado conjunto difundido en el arranque de la Cata, un evento que este año alcanza su edición número cuarenta. En ese texto, los firmantes calificaron de “sorprendente” que una cita de esta relevancia se celebre “bajo una representación tan limitada y desequilibrada”.

Para los colectivos firmantes, la presencia de apenas diez bodegas —de un total de 54 operadores en el marco Montilla-Moriles— “no solo evidencia una reducción preocupante en la implicación del sector, sino que pone en entredicho la capacidad del evento para reflejar la verdadera riqueza y diversidad de la Denominación de Origen”.

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Además, el comunicado incide de forma especial en la ausencia de bodegas del municipio de Moriles. A juicio de los colectivos firmantes, esta circunstancia “no es un simple detalle anecdótico, sino una incoherencia de fondo que desvirtúa la esencia misma de la Cata”.

En ese mismo pronunciamiento, defendieron que Montilla-Moriles “no es únicamente una marca geográfica”, sino “el resultado de la aportación histórica, cultural y enológica de distintos pueblos, entre los que Moriles ocupa un lugar central e irrenunciable”.

Y es que, según sostuvieron estas entidades, la exclusión o la falta de presencia de uno de los municipios que dan nombre a la Denominación de Origen Protegida (DOP) proyecta “una imagen pobre, incompleta y distorsionada” de lo que representa el conjunto del marco vitivinícola.

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En ese sentido, el comunicado atribuye esa situación al “escaso poder de convocatoria y a la falta de estrategia compartida entre la organización, el Consejo Regulador, con la mayoría de protagonistas que no están, que son las bodegas y lagares de este municipio”.

Los firmantes también cuestionan la viabilidad institucional y sectorial del modelo actual de Cata. A su entender, "un evento que aspira a promocionar y reforzar el tejido vitivinícola de la zona no puede prescindir de una parte esencial del mismo sin ver resentida su credibilidad". De ese modo, alertaron de que la falta de equilibrio territorial y de participación “mina la legitimidad de la Cata como escaparate del conjunto de la Denominación de Origen, generando dudas tanto entre profesionales como entre el público”.

El comunicado concluye con una reflexión sobre el rumbo que, a juicio de estos colectivos, ha tomado la cita y denuncian que “lo que debería ser una celebración de la identidad compartida del vino Montilla-Moriles se ha convertido en un reflejo parcial y empobrecido de la misma”.


Para los colectivos firmantes, corregir esa deriva “no solo es deseable, sino necesario si se quiere preservar el prestigio, la coherencia y la vocación integradora que históricamente han dado sentido a este evento”. Pese a ello, los abajo firmantes trasladaron también sus buenos deseos a quienes sí participan en la “menguante Cata de los Vinos de Montilla-Moriles de Córdoba”.

Críticas al Consejo Regulador


Por su parte, el presidente de la Asociación Cultural Vino en Rama, Francisco Robles, profundizó en las razones que, a juicio de este colectivo, explican la baja participación en la edición actual. La controversia se ha intensificado después de que el presidente del Consejo Regulador, Javier Martín, atribuyera la notable reducción de bodegas participantes a la difícil campaña de 2025, marcada por las lluvias intensas y la incidencia del mildiu. Frente a esa explicación, Robles afirmó que “no tiene absolutamente nada que ver con el mildiu”, al rechazar que la situación pueda reducirse únicamente a factores climatológicos.

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En concreto, el representante de Vino en Rama situó el origen del conflicto en problemas que, según su versión, vienen arrastrándose desde hace años. Entre ellos destacó el impago correspondiente a la edición de 2022. Robles denunció que “nos siguen debiendo la cata del 2022”, una circunstancia que, según sostuvo, ha generado un fuerte malestar entre numerosas bodegas y ha deteriorado la relación con el Consejo Regulador.

Más allá de la cuestión económica, Francisco Robles cuestionó abiertamente el planteamiento actual de la Cata del Vino. En sus declaraciones, calificó el modelo como “insostenible, inoperante, ineficiente, costoso y deficiente”, al considerar que el formato masivo y concentrado en pocos días no responde a las necesidades promocionales del sector. En esa misma línea, desde el colectivo se defendió que la cita “se ha convertido en una fiesta de consumo, no en una herramienta de comunicación”.

Según la versión trasladada por Vino en Rama, el entorno en el que se desarrolla el evento dificulta que los elaboradores puedan explicar sus productos con detalle, transmitir conocimiento o establecer relaciones comerciales de calidad. De ahí que el colectivo sostenga que “no se trata de vender vino de forma apresurada en cuatro días, sino de posicionar nuestros productos durante todo el año”, una idea con la que reclama un giro en la estrategia promocional.

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En ese sentido, la asociación plantea como alternativa un modelo basado en acciones más especializadas, sostenibles y orientadas al contenido, como QuesArte Córdoba, una iniciativa que ha abierto sus puertas esta mañana en las Caballerizas Reales y que, según indicó, apuesta por catas dirigidas y maridadas que permiten explicar en profundidad cada producto a cargo de sus propios elaboradores.

Junto a ello, Francisco Robles recordó que la asociación ha impulsado en los últimos años presentaciones de nuevas añadas, eventos temáticos y actividades en enclaves culturales “que responden a una visión de la promoción más diversificada, continua y adaptada a los nuevos hábitos de consumo”.

Otro de los frentes abiertos tiene que ver con la representatividad dentro de la Denominación de Origen. Desde Vino en Rama se insiste en que las actuales líneas estratégicas que marca la dirección del Consejo Regulador no reflejan el sentir mayoritario del sector. “En Montilla-Moriles somos más de 50 bodegas y el modelo actual de Cata no representa esa diversidad”, apuntó Francisco Robles, al tiempo que reclamó una estrategia común asentada sobre el consenso.


En esa misma argumentación, el presidente de la Asociación Cultural Vino en Rama se mostró especialmente crítico con el destino de los fondos públicos vinculados históricamente a la Cata del Vino, ya que, en sus palabras, “con fondos públicos se está beneficiando cada vez a menos bodegas”, pues en anteriores ediciones esos recursos alcanzaban a unas 35 bodegas, frente a la decena actual.

La controversia también alcanza al debate sobre la innovación. Las bodegas críticas sostienen que el formato tradicional ha limitado durante años la entrada de productos no amparados formalmente por la DOP, aun cuando estuvieran elaborados a partir de vinos de Montilla-Moriles.

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Entre los ejemplos mencionados figura el vermú, cuya exclusión histórica interpretan como una muestra de rigidez. En ese contexto, Robles lamentó que “se ha frenado la evolución del sector bajo criterios rígidos”, aunque señaló que esa postura habría cambiado recientemente, ya en un momento en el que muchas bodegas han dejado de participar.

De este modo, la confrontación de relatos ha dejado al descubierto una fractura interna de calado en el seno de la DOP Montilla-Moriles. Mientras desde el Consejo Regulador se ha insistido en el peso de la última campaña vitivinícola sobre la configuración del evento, los colectivos críticos sitúan el foco en un problema más profundo, relacionado con la gestión, la representatividad, la estrategia promocional y el encaje de todas las sensibilidades del sector en una cita que, precisamente en su cuadragésimo aniversario, ha quedado envuelta en una de las mayores controversias que se recuerdan en torno a la Cata del Vino.

JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: AYUNTAMIENTO DE MONTILLA

EVA LARA - ASESORA PERSONAL INMOBILIARIA

LAGAR LA PRIMILLA - SIERRA DE MONTILLA - VINOS ARTESANOS Y ACEITE DE OLIVA


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